Pruebas PISA: casi 8 de cada 10 alumnos no alcanzan el nivel básico en matemática

Los resultados de las pruebas PISA 2025 volvieron a poner bajo la lupa el nivel de aprendizaje de los estudiantes argentinos. El dato que más preocupa aparece en matemática: el 76% de los alumnos no alcanza los conocimientos básicos evaluados por la prueba.
La situación también presenta dificultades en otras áreas. En lectura y ciencias, el 59% de los estudiantes no alcanza el nivel básico, un porcentaje que representa un deterioro respecto de la evaluación de 2022 y de mediciones anteriores.
Los datos fueron analizados por Lucía Vallejos, integrante de Argentinos por la Educación, quien sostuvo que las pruebas permiten observar una problemática que no es nueva, pero que requiere pasar de la preocupación a la búsqueda de soluciones.
En diálogo con Vuelta con Vos, de Radio Con Vos Neuquén, Vallejos explicó que PISA no busca determinar si los alumnos recuerdan determinados contenidos, sino evaluar si cuentan con herramientas para aplicar esos conocimientos a la resolución de problemas y a situaciones de la vida cotidiana.
Matemática, la principal deuda
Según Vallejos, el deterioro en matemática es particularmente preocupante porque se trata de una tendencia que se viene observando desde que comenzaron a realizarse las pruebas PISA en Argentina.
“Casi 8 de cada 10 alumnos” no presentan los conocimientos básicos necesarios en esta área, señaló la especialista.
La integrante de Argentinos por la Educación planteó que la situación tiene consecuencias que van más allá de la escuela, ya que los estudiantes llegan al final de su trayectoria educativa obligatoria sin contar necesariamente con herramientas fundamentales para continuar estudios superiores o incorporarse al mercado laboral.
En ese sentido, destacó la importancia de habilidades como el pensamiento lógico, la comprensión de textos y la capacidad para resolver problemas.
Lectura: algunas señales de mejora
Vallejos marcó una diferencia entre matemática y comprensión lectora. Señaló que en primaria comenzaron a observarse mejores resultados, a partir de políticas y planes de alfabetización impulsados luego de que distintos estudios mostraran las dificultades de los chicos para comprender lo que leen.
Sin embargo, aclaró que esa mejora todavía no se refleja de la misma manera en los estudiantes de secundaria.
“En cobertura y en terminalidad son aspectos de los que hemos podido mejorar”, sostuvo, aunque advirtió que completar la trayectoria educativa no alcanza si los alumnos no adquieren los conocimientos básicos.
El ausentismo, otro dato que preocupa
Más allá de los resultados de PISA, Vallejos puso el foco en la necesidad de conocer qué ocurre durante la trayectoria de cada estudiante.
Uno de los problemas señalados es el ausentismo escolar. Según datos disponibles de algunas provincias, los alumnos faltan en promedio unos 30 días de clases al año, una cifra que no contempla feriados ni otras situaciones ya previstas.
Para la especialista, contar con información precisa permitiría conocer por qué un estudiante falta, cuándo comienza a hacerlo de manera reiterada y si existe riesgo de abandono.
“Hoy no sabemos cuál es la causa de ese ausentismo”, explicó.
La importancia de contar con más datos
Frente a este escenario, Vallejos planteó como uno de los principales desafíos la construcción de un sistema de información nominal y consolidado que permita seguir la trayectoria educativa de cada alumno.
La idea es poder conocer desde el ingreso a la escuela hasta la finalización de los estudios aspectos como cambios de institución, repitencia, ausentismo y otras circunstancias que puedan afectar el aprendizaje.
Para la representante de Argentinos por la Educación, contar con esa información permitiría diseñar políticas educativas más específicas y dejar de analizar únicamente los resultados de las evaluaciones estandarizadas.
“Nosotros no podemos mejorar lo que no podemos medir”, sostuvo.
Un problema que excede a un gobierno
Vallejos también remarcó que los resultados no pueden analizarse únicamente desde la discusión política sobre quién tiene la responsabilidad por la situación educativa.
Consideró que el deterioro de los aprendizajes es un proceso que lleva años y que requiere identificar las causas y definir políticas que permitan revertirlo.
Además, señaló que el fenómeno no es exclusivo de Argentina: en 2025 también se registró una caída en los promedios de los países de la OCDE, aunque consideró que el caso argentino presenta dificultades particulares, especialmente en matemática.
El desafío, concluyó, pasa por comprender qué ocurre detrás de los números, detectar los problemas durante la trayectoria escolar y contar con información que permita decidir qué políticas aplicar.


