Me quiero pasar mil pueblos

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Por Nieves Villanueva

De un tiempo a esta parte, con la instalación de la derecha y sus principios en el país y en la región, se instaló la idea de que “el feminismo se pasó tres pueblos”. Incluso desde espacios amigables han querido hacer esa especie de autocrítica y preguntarse si no exageramos un poco.
Pero la verdad es que cuando aparecen las estadísticas de los observatorios de derechos de las mujeres cada mes y siguen matando a una mujer por día por el sólo hecho de ser mujer, me queda más que claro que todavía nos faltan muchos pueblos.
Mil pueblos me quiero pasar con las muertes de Agostina y de Dulce este fin de semana. Mil, diez mil y un millón de pueblos.
Aparecen los cuestionamientos a las madres. Hiervo.
Que qué hacían, que dónde estaban, que si no las cuidaron. Pocos reclamos sobre los femicidas, sobre los varones que se creen dueños de nuestros cuerpos y con derecho a decidir sobre ellos.
Bolsas de basura, tacho de pintura, pozos ciegos, entre escombros. Cuerpos desechados sin compasión. Vidas arrancadas sin razón. Cuerpos que no “aparecen” como solemos decir en los medios, si no que se encuentran en esas condiciones.
Justo se dan en estos días previos al 3J, al día en que gritamos Ni Una Menos. “Justo” digo y me corrijo, si no eran ellas eran otras, siempre hay muertas para salir a reclamar el 3 de junio. Porque todos los días matan a una.
Insisto, todavía nos faltan muchos pueblos para pasarnos.