La voz del pueblo en el Concejo Deliberante de Neuquén

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 Por Nieves Villanueva

Si bien “el pueblo no delibera ni gobierna, sino por medio de sus representantes y autoridades creadas” por la Constitución Nacional; en muchos cuerpos legislativos existe la “banca del pueblo” o “banca del/a vecino/a” o “banca de la ciudadanía” como es el caso de Neuquén.

Se trata de un espacio de exposición que puede ser utilizado por vecinas y vecinos, organizaciones e instituciones que acrediten residencia permanente en la ciudad.

Siempre debe ser sobre temáticas de interés general dentro del ámbito municipal, “no pudiéndose utilizar el espacio para el planteo de problemáticas de carácter personal o privado”.

En esta última gestión fue utilizada solamente 5 veces, podríamos evaluar que es poco; tal vez la pandemia y la poca difusión de su existencia sean algunos motivos.

En agosto de 2020 Tatiana Breve en representación de las organizaciones integrantes de la Asamblea Trans expuso sobre un proyecto para modificar la denominación de esta figura legislativa y que sea llamada “La banca de la Ciudadanía” ya que se llamaba Banca del/a vecino/a.

En noviembre de ese mismo año hizo uso el integrante del Colectivo “Payadores del Neuquén Profundo”, Juan Manuel Parada Curbelo, quien se refirió al pedido de declarar de “Interés Municipal” este canto popular.

Luego, en junio de 2021 el presidente de la Sociedad Vecinal del barrio Gran Neuquén Sur, Juan Marcelo Espinosa, usó el espacio para referirse a la historia e idiosincrasia del barrio.

En septiembre de 2022 Hugo Orlando Márquez, pastor evangélico expuso sobre la Biblia en el marco del mes en el que las iglesias cristianas la conmemoran.

El 15 de diciembre del mismo año Solange Destaillats en representación del Ministerio de Salud de la Provincia de Neuquén, hizo un balance sobre la colocación de las primeras vacunas contra el COVID en la ciudad.

Los temas son por demás variados y el espacio es poco aprovechado por la ciudadanía. Tal como especulamos al principio de este artículo podemos pensar en que la pandemia afectó su uso, que el cuerpo legislativo no fomenta la participación con la difusión necesaria; pero también podemos pensar en la apatía del pueblo, en la desconfianza en las instituciones, en el poco valor que la dirigencia política le da realmente a la voz del pueblo. Muchas veces nos quejamos de “la política” pero cuando podemos participar en las instituciones no lo hacemos.

¿De quién es la responsabilidad? ¿Nuestra por no participar? ¿De la dirigencia política por no escuchar?

El eterno dilema del huevo y la gallina.