Cómo la inteligencia artificial puede cambiar la forma de hacer política y manipular a los votantes

El avance de la inteligencia artificial generativa plantea nuevos desafíos para la comunicación política, las redes sociales y el debate público. La posibilidad de crear personas, imágenes y videos hiperrealistas abre la puerta a nuevas formas de manipulación capaces de influir en las emociones, las opiniones e incluso en las decisiones electorales.
Sobre este tema habló Roberto Samar, licenciado en Comunicación Social e investigador, en una entrevista con el programa La Vuelta con Vos, donde analizó el impacto que ya tiene la inteligencia artificial en la circulación de contenidos y los riesgos que puede generar de cara a los próximos años.
Samar sostuvo que una de las principales preocupaciones está relacionada con la facilidad con la que actualmente se pueden crear personas artificiales para transmitir determinados mensajes políticos.
“Cada vez es más difícil encontrar esas diferencias”, señaló al referirse a la distancia entre una cuenta falsa tradicional y una identidad creada íntegramente mediante inteligencia artificial.
El especialista explicó que anteriormente existían algunas señales que podían ayudar a identificar perfiles falsos, como la falta de historial, pocas interacciones o ausencia de fotografías personales. Sin embargo, advirtió que esas características también pueden ser manipuladas con mayor facilidad.
El poder de las imágenes hiperrealistas
Para Samar, el problema no se limita a la falsificación de información, sino al impacto emocional que pueden generar esos contenidos.
Explicó que un mensaje sobre inseguridad, por ejemplo, no produce el mismo efecto si es transmitido por un funcionario que si aparece en boca de una supuesta víctima de un delito. La inteligencia artificial permite crear justamente ese tipo de testimonios.
“La emoción moviliza más que la razón, que un dato estadístico”, sostuvo.
En ese sentido, advirtió que en los próximos años podrían comenzar a circular imágenes y videos hiperrealistas de personas que nunca existieron o que nunca dijeron aquello que aparece en pantalla, pero que podrían ser utilizados para influir sobre las opiniones y conductas de la sociedad.
Según planteó, esto puede derivar en una degradación del debate político, especialmente cuando esos contenidos se combinan con discursos de odio y la construcción de determinados grupos como enemigos o responsables de problemas sociales.
De los perfiles falsos a los “militantes virtuales”
Durante la entrevista, Samar también señaló que la inteligencia artificial puede hacer todavía más difícil detectar las operaciones de manipulación en redes sociales.
Incluso planteó escenarios en los que una persona puede pasar horas discutiendo políticamente con un usuario que, en realidad, es un bot.
También mencionó otros ámbitos donde ya aparecen contenidos falsos. Como ejemplo, señaló que el sitio Chequeado detectó miles de videos protagonizados por médicos falsos creados mediante inteligencia artificial, utilizados para brindar supuestas recomendaciones.
Para el especialista, esto demuestra que el problema trasciende la política y puede alcanzar cuestiones vinculadas con la salud pública, la seguridad y otros temas sensibles.
Educación, regulación y el rol del periodismo
Samar consideró fundamental fortalecer la educación y desarrollar una mirada crítica frente a los contenidos que circulan en las plataformas digitales.
Aclaró que no se trata solamente de formar a niños y adolescentes, sino también a los adultos y, especialmente, a los adultos mayores, que también están expuestos a este tipo de contenidos.
Además, planteó la necesidad de avanzar en marcos regulatorios y sostuvo que el Estado debe tener un rol activo frente al desarrollo de estas tecnologías.
Al mismo tiempo, destacó el papel del periodismo profesional como una herramienta para verificar la información que circula en redes.
“El ejercicio profesional del periodismo como un espacio donde se chequea toda esa información que circula”, remarcó.
Finalmente, ante la posibilidad de que el propio Estado utilice estas herramientas con fines electorales, Samar advirtió que el escenario se vuelve todavía más complejo debido a la capacidad de segmentar mensajes y dirigir determinados contenidos hacia públicos específicos.
La combinación entre inteligencia artificial, redes sociales y segmentación de audiencias, señaló, puede generar una capacidad cada vez mayor de incidir sobre las conductas de la sociedad.

