No es justicia si no llega

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Foto gentileza.
Por Nicolas Tamborindegui

El domingo 16 de enero de 1994, Natalia Ciccioli, de tan solo 12 años de edad, una niña, salió de su casa en horas del mediodía con la intención de ir al centro de la ciudad de San Martin de los Andes, algunos decían que solamente a pasear, otros a tomar un helado. Imaginense lo tranquila que era esa localidad hace 32 años. Naty nunca volvió.
Cuando se hicieron las 7 de la tarde de aquel domingo y la adolescente no había regresado, sus padres empezaron a llamar a todas sus amigas pero nadie sabía nada de Natalia. Miguel Ciccioli, el padre, recorrió todas las radios de la ciudad para difundir la búsqueda y junto a su mujer fueron a la comisaría a pedir ayuda, pero no les recibieron la denuncia, ya que la Policía dispuso esperar 48 horas para empezar a buscarla. De esa manera se perdieron las primeras horas de búsqueda, que son fundamentales en este tipo de situaciones.
Con el paso de los años, la causa acumuló miles de fojas y numerosas líneas de investigación y teorías, pero nunca hubo detenidos ni certezas sobre su paradero. Las hipótesis que se manejaron durante mas de tres décadas van desde una fuga por su propia voluntad, pasando por un secuestro o que fuera víctima de una red de trata, y hasta de un homicidio.
El caso continúa sin avances ni respuestas y dejó una huella profunda en la comunidad. Para muchos vecinos, ese episodio significó el fin de la idea de que San Martin de los Andes era un pueblo tranquilo y seguro.
Hoy en dia, cuando se denuncia la desaparición de un menor, se pone en marcha por parte de la policía y la justicia lo que se conoce como “Alerta Nati”, nombre con el que se denomina a la Ley Provincial 2705, y que obliga a activar de manera inmediata los mecanismos de búsqueda y difusión ante la desaparición de personas menores de 18 años, sin necesidad de esperar plazos, y con intervención de las fuerzas de seguridad, la Justicia y hasta los medios de comunicación. Ese “Nati” justamente viene de Natalia Ciccioli.
Cada vez que hay un menor desaparecido, y vemos el “alerta Nati” en nuestros medios, nos acordamos de Natalia Ciccioli. Pero también en las ultimas horas nos acordamos de ella, porque falleció su madre, Mirta Acosta, quien junto a su hermana Sonia sostuvieron durante décadas la búsqueda y la memoria del caso, acompañadas por organizaciones y vecinos de la localidad y de la provincia.
Mirta Graciela Acosta de Ciccioli murió a los 74 años, sin haber encontrado respuestas sobre el paradero de su hija. Imagínense como cambió su vida en aquel domingo de enero del 94, desde que su hija de 12 años no volvió. Se la pasó recorriendo instituciones, medios y distintos caminos judiciales para saber qué ocurrió con ella. Más de 30 años pasaron, mas de 30 años se dedicó a buscar por todas las formas respuestas que nunca llegaron, respuestas que ni la policía, ni la justicia, ni el estado ni nadie le pudieron dar, y que eran lo mínimo que se merecía.
Gualberto Solano falleció el 3 de abril del año 2018 en Salta, sin haber podido hallar el cuerpo de Daniel, su hijo de 27 años, el trabajador golondrina desaparecido el 5 de noviembre de 2011 en Choele Choel. La causa llegó a juicio y hubo policías condenados a cadena perpetua, pero Gualberto, pese a tanta lucha, a tanta calle y a tanto pedido de justicia, no pudo vivir para ser parte de ese momento y aliviar un poco el tremendo dolor de no saber que pasó con su hijo.
En Neuquén todos pensamos en Lila Aguerre, la madre de Luciana Muñoz, quien lleva ya casi dos años sin saber que fue lo que le pasó a su hija, desaparecida desde el 13 de julio del 2023, y especialmente en Asunción Avalos, el padre de Sergio Avalos, desaparecido desde el 14 de junio del 2003
92 años tiene Asunción, un hombre humilde y trabajador de Picún Leufú, que se encontró de la noche a la mañana con la desaparición de su hijo y con el paso del tiempo, encabezando uno de los gritos de justicia mas emblemáticos de la provincia de Neuquén. Hace unos días cumplió 23 años luchando para saber que pasó con su hijo, para conocer la verdad. Si bien la causa avanzó mucho en los últimos dos o tres años, durante dos décadas el y su hija fueron engañados y manipulados por la policía, la justicia, las autoridades universitarias y el estado. AL igual que a Mirta y a Gualberto, nada les va a devolver ya a sus hijos, pero lograr conocer la verdad es lo mínimo que se merece una persona que sufrió y sufre de esa manera.
¿Sos padre o madre? Tratá de imaginarte que pasaría si de un momento a otro dejás de ver a tu hijo o hija y no sabés que fue lo que pasó. Imagínate la angustia, el dolor, la desesperación. Imaginate como todo eso se multiplicaría si en lugar de horas o días son años los que pasan sin saber nada, y la justicia la no llega, las respuestas no llegan, el estado no llega. Duele y angustia de solo pensarlo. Mirta murió después de 30 años de buscar una verdad que nadie le pudo contar. Desesperante. Esperemos que no pase con Lila, esperemos que no pase con Asunción. Ni tampoco con ningún papa ni mama mas en esta provincia.