“Algo pasó”: La mejor selección de todos los tiempos

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Por Matías Enríquez

Luego del mundial, circularon muchas conspiraciones que nos alejaron de lo verdaderamente importante y el legado que estos jugadores nos dejaron

“Algo pasó”. La frase se repitió hasta el hartazgo desde que el árbitro esloveno Slavko Vinčić pitó el final del partido en el MetLife Stadium de New Jersey. Las teorías conspirativas comenzaron a circular con la misma rapidez con la que Nicolás Tagliafico corrió durante el mundial, transformándose en el defensor más rápido de toda la Copa del Mundo (alcanzando una marca de 36,2 km/h).

Que a Messi le dijeron que “la final ya está”, que “el FBI estaba preparando una redada para atrapar a Chiqui Tapia” y que “la revista The Economist había anticipado que España iba a ser campeón por su portada de la edición de noviembre del año pasado” fueron algunas de las tantas teorías que circularon por estos días ¿Y si la verdad esa mucho más sencilla? Nadie nunca sabrá la verdad si quiere creer esas teorías, pero lo que si sabemos es que España fue un merecido campeón, por su dominio en todos los partidos luego de la pálida imagen que dejó en su debut con Cabo Verde (la verdadera Cenicienta del Mundial, empatando con uno de los finalistas y llevando al alargue al otro de los candidatos). En el deseo de encontrar sentido y orden y de sentir cierto control argumentativo residen también las conspiraciones. Pero esto se trata de fútbol y en el fútbol se gana y se pierde.

Es que, en definitiva, es claro que “algo pasó”. El equipo argentino llegó a la cita mundialista con muchísimos jugadores extenuados y lesionados. La base del equipo dirigido por Scaloni llegó con muchos jugadores que disputaron más de 50 partidos en la temporada, entre ellos Molina (60), Enzo (59), Julián (57), McAllister (53) y, por estas latitudes, el “Flaco” López (66) en Palmeiras. Entre los lesionados estaban Dibu Martinez, Paredes, Montiel, Messi, Julián Álvarez, Tagliafico y tantos otros más. Sin dudas que lo realizado en el Mundial por estos verdaderos Héroes fue épico. Y aquí un pedido al presidente de la FIFA: comuníquense con Tony Maylam, director de la inolvidable película “Héroes” del Mundial de 1986 para una última edición con la inconfundible voz de Michael Caine.

Quizás en ese algo pasó se escondan matices mucho más profundos y optimistas que simples teorías conspirativas, de las que no será ni la primera vez ni la última que escuchemos algo. Pese al no reconocimiento de la FIFA, Lionel Messi (a.k.a. El mejor jugador de todos los tiempos) fue el verdadero MVP del Mundial. A sus 39 años dejó inertes los adjetivos sobre su talento y grandeza. Se transformó en el jugador con más triunfos en la historia de los mundiales (23), fue uno de los jugadores con más goles en los mundiales (22) y convirtió en la mayor cantidad de partidos consecutivos (9). Pero su legado trasciende la tiranía de los números. El respeto y la admiración de todo el mundo es una huella indistinta de un tipo que dio todo lo que pudo y nos llenó de alegrías también en este 2026, como viene ocurriendo hace 20 años.

Claro que “algo pasó” y no solo se reduce al ejemplo de perseverancia del mejor de todos los tiempos. Argentina tuvo un andar irregular en la Copa del Mundo, pero como nunca antes en la historia nos emocionó como nunca. Se puede ganar y se puede perder pero nunca se debe bajar los brazos. La resiliencia del Dibu Martinez, la presencia de Cuti Romero (el mejor defensor del mundo hoy en día), el coraje de Tagliafico, la bravura de Enzo Fernández (en ese gol con festejo a lo Topo Gigio) y el incesante esfuerzo de Lautaro Martinez y Julián Álvarez son también parte de ese “algo pasó”. Desde el llanto y la agonía contra Cabo Verde hasta las lágrimas contra Egipto, Suiza o Inglaterra.

Y aquí también “algo pasó”. Para los nacidos entre fines de los 80 y principios de los 90, la rivalidad contra Inglaterra solo se limitaba a la historia, los VHS y los DVDs de la mencionada “Héroes”. Aquel partido de Diego Maradona fue la muestra de talento más grande de un jugador en un partido en la historia de los mundiales, desnudando la Argentina de la viveza y la Argentina del talento, esas dos versiones que confluyen, generando un inevitable impacto que va desde la admiración hasta el desprecio. Ese partido que, hace unos días, fue retratado a la perfección en ese increíble documental que es “El Partido” –dirigido por Juan Cabral y Santiago Franco–, reflejando el espíritu de ese enfrentamiento, con una precisa mirada en el contexto de la época y un mensaje final inolvidable. Estimado lector: si no la vio, hágase una caricia al alma y vaya a verla de inmediato.

Esta selección argentina les dio a los mayores de 35 años su propio clásico. Esos 10 minutos finales dejan el más lindo de los mensajes de este equipo: la rebeldía ante la adversidad, el coraje de nunca bajar los brazos y la demostración única del talento al servicio colectivo, ejemplificados en el disparo de Enzo Fernández y en la caricia de ese centro con derecha de Lionel Messi para el cabezazo de Lautaro Martínez. En ese “algo pasó” también esta esa memorable bandera ratificando el grito popular: “Las Malvinas son Argentinas”. Una bandera con cuatro palabras que hizo más por la causa que todo lo que hicieron los diferentes gobiernos de turno, incluidos aquellos que se llenaron la boca con ello.

Es evidente que “algo pasó” y es la unión que han demostrado estos tipos, desde 2019 hasta este 2026, con un entrenador tan solemne como respetuoso, priorizando el bienestar colectivo por sobre los chispazos esporádicos de la individualidad. Las dos Copa América, el mundial de Qatar 2022, el subcampeonato de 2026 y la Finalissima de 2019 son solo medallas y reconocimientos al mejor equipo argentino de todos los tiempos. Pero el mensaje es mucho más profundo y eso es lo que verdaderamente pasó, al menos para quien escribe estas líneas ¡Gracias muchachos!