La era del deshielo

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Por Martin Castro

En mayo empiezan los primeros fríos y, con la ola polar, llegan algunos aumentos que impactarán de lleno en el bolsillo de los argentinos.

Entre actualizaciones y descongelamientos, el Gobierno dispuso aumentos en combustibles, gas y electricidad, al mismo tiempo que el otoño empieza a hacerse sentir en todo el país.

Son medidas distintas, pero con un impacto directo tanto en los trabajadores como en los índices de los próximos meses, cuando el consumo se incrementa por cuestiones estacionales.

El Gobierno nacional dispuso el descongelamiento de los impuestos a los combustibles mediante el decreto 302/2026, firmado por el presidente Javier Milei junto a los ministros Luis Caputo y Manuel Adorni, a partir del 1° de mayo. Así, se pone fin a la pausa impositiva de abril, que había buscado matizar el impacto en los surtidores por la suba del barril de petróleo en medio del conflicto en Medio Oriente.

Detrás de la decisión hay un marco normativo: la revisión trimestral de las cargas tributarias sobre los combustibles en función del Índice de Precios al Consumidor (IPC). El Poder Ejecutivo había diferido parte de los incrementos acumulados de períodos anteriores para amortiguar el traslado de costos al consumidor; la resolución actual aplica esos valores postergados, que rondarían los 10 pesos por litro.

A esta medida se suma el “buffer” de YPF, que congeló los precios por 45 días desde el 1° de abril para contener el impacto de la suba del petróleo. La decisión se tomó con el barril un 5% más barato que en la actualidad, por lo que, cuando se cumpla el plazo, el salto en las estaciones de servicio podría ser inmediato. Conclusión: doble aumento para los consumidores.

Con la llegada del frío, el principal interrogante es qué pasará con el gas. Con la confirmación de que la importación de GNL estará a cargo del Estado, se espera que las tarifas no absorban el impacto total del valor de compra. Sin embargo, el Gobierno oficializó una actualización de las tarifas de gas natural desde el 1° de mayo para usuarios residenciales y comerciales en todo el país.

En la resolución se establece que las nuevas tarifas incorporan el Precio Anual Uniforme (PAU), un mecanismo que busca homogeneizar el valor del gas en el sistema de transporte y distribución. Además, las facturas deberán reflejar, cuando corresponda, las bonificaciones del régimen de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF), destinado a proteger a los hogares vulnerables.

El impacto no superaría los 500 pesos, dependiendo de la categoría de consumo. Pero no todas son malas noticias: en los casos alcanzados por el SEF habrá una bonificación adicional del 25% para mitigar el aumento por mayor demanda.

El servicio de energía eléctrica también tendrá su ajuste en mayo. El Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) autorizó incrementos en las tarifas de Edenor y Edesur, del 4,10% y 3,91% respectivamente, para usuarios residenciales y comerciales, con y sin SEF.

La suba responde a variaciones en los costos de distribución, que se trasladan al consumo. Para amortiguar el impacto, el Gobierno fijó una bonificación adicional del 10,67% para el período de mayo a julio en los hogares más vulnerables.