SAEM: un negocio redondo del que la ciudad solo recibe el 16%

El diccionario define la palabra “Leonino” así: Que es injusto y abusivo por favorecer solo a una de las partes y exigir el cumplimiento de condiciones particularmente duras a la otra. El contrato del estacionamiento medido en la ciudad de Neuquén se podría decir que es “leonino”.

 Por Nieves Villanueva

El 28 de junio de 2017 se firmó el contrato entre la municipalidad de Neuquén y Servicios y consultoría S.A IT Net UTE en formación. Lo rubricaron Horacio Quiroga, intendente; Marcelo Bermúdez, secretario de gobierno; José Luis Artaza, secretario de economía y Fabian García, director de movilidad urbana. Por la empresa firmó Silvio Ferraciolli, ex ministro de economía de la provincia.
El acuerdo es por 10 años, es decir que hasta el 2027 la explotación del servicio está en manos de esa UTE.
Indagando un poco en la letra del documento surgen algunas cosas que no parecerían ser muy beneficiosas para la municipalidad, es decir, para quienes habitamos la ciudad.
La empresa paga un canon mensual del 16% neto del IVA sobre la totalidad de los ingresos percibidos por el cobro del estacionamiento, multas y penalidades. Además, hay que destacar que la judicialización de las multas corre por cuenta del equipo jurídico de la empresa. “El contrato es malísimo” señaló un funcionario municipal actual.
En el presupuesto 2022 se establecen ingresos por el servicio de estacionamiento medido por 382 millones de pesos. El monto está integrado por uso del espacio público 52 millones, la prestación del estacionamiento 320 millones y el acarreo por 10 millones.
En una cuenta de tres simple salta rápidamente que SAEM recauda la friolera de 2.387 millones de pesos anuales. Por un servicio que de contraprestación no se ve que sea muy oneroso. Sueldos y uniformes, mantenimiento de la cartelería y del sistema informático, alquiler de la oficina e impuestos son los gastos más importantes.
Y, como si todo eso fuera poco, uno de los artículos establece dos ajustes de tarifas por año. En conclusión, un negocio redondo que la municipalidad ve pasar.