¿Qué esconde Telegram?

Venta de drogas y armas, trabajo sexual y objetos robados son algunos de los servicios que ofrece la red social en el Alto Valle. Que sucede en el mundo.

Neuquén.- Telegram es una de esas redes que no paran de crecer. Su éxito se debe en gran medida a la prioridad que tiene en la seguridad desde sus inicios. Aplicando una tecnología de cifrado de extremo a extremo pone en duda a su principal competidor, Whatsapp.

El hecho de que sea una app tan cerrada no es aislado. Sus creadores son rusos e incluso le hacen frente al gobierno de Vladmir Putin.

Pável Dúrov, cofundador de Telegram, nació en la Unión Soviética en 1984 y parte de su infancia la pasó en Italia. Volvió a los 17 años a la ya instaurada Rusia.

Es ahí cuando decidió crear, junto a su hermano, la red social VK. Esta no tardó en crecer y superó los 49 millones de usuarios en el 2009. En la actualidad cuenta con más de 500 millones de usuarios y se espera que supere los 1000 en los próximos años.

Retomando la característica de extrema seguridad, la app es una herramienta que se amolda a los negocios ilegales y en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén existen múltiples grupos donde se comercializan drogas, armas, municiones, trabajo sexual y objetos robados.

Lo curioso es que Telegram es una aplicación móvil que también utiliza la policía de Neuquén. Y aunque se confirmaron detenciones por venta de estupefacientes, los operativos alrededor de la app son mínimos según la información oficial.

Parece innecesario, pero es fundamental señalar que Telegram es legal. La diferencia radica en el uso.

Es una aplicación que, por contar con un «radar», te permite comunicarte con personas que están cerca. Al estilo de Tinder, que es una herramienta utilizada en las grandes ciudades para concretar citas y encuentros, Telegram te ofrece chats con personas conectadas a pocos kilómetros de tu ubicación.

Como toda nueva función dentro del mundo de las redes sociales, la red del avión de papel permite compartir todo tipo de información. En muchos países es una herramienta engañosa por la cantidad de noticias falsas (fake news) que proporciona a los usuarios y en tiempos de pandemia y guerra aún más.

No cabe dudas de que Telegram es polémico. Así lo exponen potencias como Rusia y China que hace años tienen bloqueada la aplicación y penalizan su uso.

En Argentina no existe ningún tipo de prohibición. En tanto, en el continente hay un registro para intentar prohibirlo. Fue en Brasil donde el caso no prosperó y la app sigue operativa.