Le formularon cargos a uno de los acusados por el homicidio de «El Ruso» Auer

Se trata de Gabriel Castro Herrera, de 62 años, que fue el último en comunicarse con el agenciero para solicitarle la compra de dólares en la oficina donde sucedió el hecho.

Neuquén.- Este jueves, el fiscal jefe de la unidad fiscal de Homicidios, Juan Agustín García, formuló cargos contra una de las tres personas imputadas por el crimen de Miguel «Ruso» Auer, quien murió el 4 de noviembre luego de pasar 11 días internado.

Se trata de Gabriel Castro Herrera, de 62 años, que fue detenido en la tarde de ayer en su casa del Barrio Progreso. Fue acusado por el delito de homicidio en ocasión de robo, agravado por el uso de arma de fuego, en calidad de coautor.

Mientras que los señalados como cómplices, Jorge Sosa y Jorge Falconi, ambos de 52 años, que fueron detenidos en Mendoza serán acusados en los próximos días.

El imputado indicó que no conoce a los otros detenidos, y que es una persona que vive de changas, por lo que no le alcanza para pagar un teléfono ni comprar dólares.

Al finalizar, el juez de Garantías Marco Lupica Cristo hizo lugar a los cargos y fijó la detención preventiva de Castro en 6 meses.

Sin embargo, uno de los defensores cuestionó la calificación legal de homicidio en ocasión de robo porque a Auer no le sustrajeron ningún bien. En la oficina había 15 millones de pesos, en euros, dólares y moneda nacional, y en una riñonera la víctima tenía 20.000 dólares.

Caso

El hecho ocurrió el 24 de octubre, aproximadamente a las 12.30, en una oficina ubicada en la zona céntrica de la ciudad, donde trabajaba la víctima y en la que se realizaban operaciones de cambio de dinero. El fiscal explicó que el acusado, junto a los otros dos imputados, se presentaron en el lugar, pero por separado. Castro había acordado un encuentro con Auer para realizar una operación de venta de dólares, por lo que tocó el portero del edificio y logró que le abriera.  Detrás de él ingresaron Sosa y Falconi y juntos subieron al ascensor, pero estos dos últimos descendieron en el segundo piso y accedieron al tercero, donde está ubicada la oficina, por la escalera.

Desde ese lugar esperaron, uno portando un arma y otro con un inhibidor de alarmas, a que Castro tocara a la puerta. Apenas la víctima abrió y descubrió lo que ocurría intentó desenfundar un arma, pero fue en ese instante que Sosa dispara dos veces a corta distancia. Después del ataque los tres escaparon corriendo. Las cámaras de vigilancia permitieron reconstruir su fuga hasta la calle Elordi donde se subieron a dos vehículos y desaparecieron.