Fernández: «Maradona es casi un sinónimo de Argentina, pero fuimos un poco ingratos con él»

El presidente argentino mostró su dolor y recordó el día que conoció a su ídolo en el dentista. Por estas horas se encuentra en el velorio, en Casa Rosada.

Buenos Aires.- Tras decretar tres días de duelo nacional, el presidente Alberto Fernández se mostró conmovido por la muerte de Diego Maradona del que aseguró «es casi un sinónimo de Argentina, pero fuimos un poco ingratos con él porque le exigimos ser el modelo que no estaba obligado a ser». Además, contó el día que conoció a su ídolo en el dentista.

El mandatario nacional, fanático de Argentinos Juniors, donde nació futbolísticamente Maradona, contó anécdotas con el Diez, el gol que más festejó y cómo se enteró de su muerte.

«Para un hincha de Argentinos Juniors Maradona es mucho, es todo. Tuvimos un antes y un después de Maradona. Un jugador de otro mundo. Un hombre excepcional, estoy seguro que no voy a volver a ver otro igual. El mejor Maradona fue el de Argentinos Juniors. Después en la Selección en los mundiales del 86 y 90 también», expresó Fernández en diálogo con un medio televisivo.

También relató cómo se enteró de la muerte de Maradona: «Estaba con Santiago Cafiero cuando entró Juan Pablo Biondi y me dice parece que murió Diego. Hasta ahora está solo en un portal, esperemos que sea una noticia falsa, pero a los 10 minutos estaba en todos lados».

El día que Fernández conoció a Maradona

«Yo estudiaba Derecho, en la Facultad de Derecho, un día bajaba caminando por Pueyrredón hasta agarrar Santa Fe y después seguía hasta Coronel Díaz. Venía caminando, y en el umbral de un edificio, veo un pibito que era Pelusa, como lo conocíamos nosotros, y dije ‘pero este es Diego’, él ya había debutado en primera. Volví y le pregunté ‘¿vos sos Diego?’, ‘Sí’ me dice, ‘¿qué estás haciendo acá,?’ ‘estoy esperando para el dentista’. Le pedí que me firme un autógrafo en una agenda de papel. Me firmó, puso Diego y el 10 abajo», contó. Y siguió: «Volví como si hubiera visto a Dios, después terminó siéndolo. Se los mostraba a mis amigos y nadie entendía muy bien de qué les hablaba, yo les decía que era un genio».