El terrible caso que el mundial no tapó

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Por Nicolás Tamborindegui

Se dice siempre que el mundial representa tanto para los argentinos, y demanda tanta atención de nuestra parte que «lo tapa todo». Estamos tan pendientes de la selección, casi las 24 horas, que otros hechos y noticias pasan desapercibidos o quedan en segundo o tercer plano. Algo así pasó con un caso que lleva ya varios días despertando mucha polémica, pero que quizás no todos le han prestado atención.
El caso se destapó cuando nos enteramos que un jurado popular iba a juzgar a un empresario neuquino por abuso sexual con acceso carnal continuado y corrupción de menores. ¿Porqué nos llamó la atención? porque los juicios por jurados populares son necesarios cuando la pena posible es de, como mínimo, 15 años. Es algo habitual para juzgar, por ejemplo, homicidios o femicidios, pero fuera de los crímenes, no son para nada comunes. El caso debía ser grave.
Y vaya si lo fue. El empresario, identificado solo como J.R. para proteger la identidad de la víctima, había sido denunciado por abusar de una de sus hijastras desde la infancia de la víctima hasta su adultez, para ser mas precisos desde los 7 a los 26 años, en la vivienda que compartían, en oficinas del imputado, en hoteles durante viajes y hasta en un camión con cama perteneciente a su empresa, una reconocida papelera de la zona.
Pero el caso contiene detalles sumamente oscuros y escabrosos: este empresario decía recibir mensajes del mas allá, y le decía a la víctima que tenía poderes espirituales y que los abusos formaban parte de rituales destinados a curar enfermedades. Hablaba de energías y de conjuros, e incluso anotaba todo en cuadernos, que fueron encontrados y secuestrados por los investigadores y que son pruebas clave en la causa. Este «delirio» le permitió a este hombre lograr que todo esto no salga del grupo familiar durante años. Carlos Coraselli, el abogado que representa a la denunciante, dijo que también hay otras tres personas mas abusadas: su propia hija y dos hermanas de la victima. Por ahora, solo hay una denuncia.
Durante el juicio, el representante del Ministerio Público Fiscal, el fiscal Maximiliano Breide Obeid definió al acusado como una persona manipuladora. Es mas, se presentó a las audiencias en silla de ruedas que en realidad no necesitaba y simuló desde un acv hasta un estado vegetativo, entre otras cosas. Sospechan que incluso su casamiento, con la madre de la victima a principios de este año, le sirvió para evitar que ella declare en su contra.
Finalmente, el jurado popular encontró al empresario, por unanimidad y después de una muy breve deliberación, responsable de abuso sexual con acceso carnal continuado, agravado por el daño físico y mental provocado a la víctima, por haber estado a cargo de su guarda y por aprovechar la convivencia mientras era menor de edad, en concurso con corrupción de menores continuada. Tras conocerse el veredicto, el fiscal solicitó que el condenado dejara la prisión domiciliaria y pasara a prisión preventiva, pedido que fue aceptado por el juez Marco Lupica Cristo.
Tras la decisión del jurado popular, lo que falta es que esta persona reciba la pena correspondiente, que puede ser desde 15 a 35 años. La querella ya adelantó que va a pedir 35 años de prisión. Sin embargo, el caso tuvo un giro inesperado el pasado 15 de julio, hace menos de una semana: el Tribunal de Impugnación de Neuquén le revocó la prisión preventiva y volvió a su casa con prisión domiciliaria. Increíble. A la victima, su familia y su abogado se les pusieron los pelos de punta, por temor a una fuga. El propio Coraselli indicó que este hombre, hace poco tiempo atrás vendió su empresa y su casa en un barrio privado de calle Pampa, con lo cual cuenta con recursos para emprender una posible fuga.
Pero esto no es todo. Como dije recién, el hombre volvió a su nuevo domicilio a cumplir la prisión domiciliaria, pero luego de que el caso saliera en los medios, sus vecinos, alertados a través de los grupos de WhatsApp del lugar, comenzaron, en pleno mundial, a tocar bocina y a manifestarse frente a la mismísima vivienda del empresario, con el fin de lograr que deje el barrio, en lo posible para volver a su estado anterior de prisión preventiva. Hubo huevazos, arrojo de basura, carteles alusivos y cacerolazos, a tal punto que tuvo que intervenir la policía. Es mas, algunos vecinos que llevaban adelante el escrache se quejaron de que los efectivos los filmaban a ellos en lugar de ocuparse del detenido.
Fueron los jueces Mauricio Macagno y Federico Sommer, junto con la jueza Liliana Deiub, quienes decidieron revocar la prisión preventiva de esta persona, ya que entendieron que no estaba suficientemente fundamentado por qué la prisión domiciliaria había dejado de ser una medida adecuada, teniendo en cuenta que durante todo el proceso judicial el acusado permaneció bajo esa modalidad sin incumplimientos
Otra vez, se empezaron a escuchar serios cuestionamientos de parte de la gente e incluso por lo bajo de los propios fiscales a esta decisión del tribunal, reavivando una vieja polémica sobre fallos que se encuentran alejados de la realidad que le toca vivir a la gente. Se entiende la superpoblación de cárceles y comisarías, pero, ¿no es preocupante que esté bajo prisión domiciliaria un hombre acusado de semejante delito, cuya pena puede llegar a ser de 30 o 35 años y que está probado que, entre otras cosas, fingió un acv para zafar de la justicia? ¿Se tiene o no se tiene en cuenta el dolor de la victima en una decisión de estas características? ¿Y si se fuga, como ya ha pasado en otros casos con detenidos en condiciones similares? según el abogado querellante, cuenta con el dinero y con otro tipo de recursos para que esto sea posible.
Tanto el abogado querellante como la fiscalía pidieron en las últimas horas revocar la prisión domiciliaria y que este empresario encontrado culpable vuelva a una cárcel a la espera de la determinación de la pena. La decisión de la justicia se conocerá el día viernes
El mundial tapó todo o casi todo, pero no pudo tapar este caso terrible que puso, una vez más, a la justicia neuquina, a un grupo de jueces neuquinos, en la mira de una sociedad dolida.