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Cecilio se suma al Hospital Castro Rendón para acompañar a pacientes como asistente emocional

El Hospital Castro Rendón incorporará en los próximos días a Cecilio, un perro rescatado que se sumará al programa de asistencia emocional con animales que funciona en el establecimiento. La iniciativa busca acompañar a pacientes durante tratamientos, procesos de rehabilitación y otras situaciones vinculadas con internaciones prolongadas y atención de alta complejidad.

Mónica Pérez, trabajadora del Hospital Castro Rendón e integrante del equipo que lleva adelante el programa, explicó en una entrevista con Vuelta con Vos, de Radio Con Vos Neuquén, que la propuesta forma parte de las acciones de cuidados humanizados que se desarrollan en el hospital.

El programa comenzó a implementarse por etapas y cuenta con protocolos específicos vinculados con la seguridad de los pacientes, los equipos de salud y los propios animales. Para ello, el trabajo se realiza de manera articulada con profesionales del hospital y personas especializadas en el entrenamiento y acompañamiento de los perros.

Actualmente, las actividades se desarrollan en distintos espacios, como el hospital de día pediátrico, salas de espera de pediatría y adultos y áreas de salud mental. También se realizan intervenciones puntuales solicitadas por los equipos médicos para pacientes que atraviesan internaciones prolongadas.

En estos casos, cuando las condiciones de salud no permiten que el animal ingrese a la internación, se busca trasladar al paciente a otro espacio del hospital para que pueda tener contacto con el perro.

Pérez explicó que el programa contempla tres grandes ejes: rehabilitación, asistencia emocional y acompañamiento en situaciones de final de vida.

De perros rescatados a asistentes emocionales

Una de las particularidades del programa es que los animales que participan tienen historias de abandono, maltrato o enfermedades graves de las que lograron recuperarse.

Por el programa pasaron perros como Naomi, Catrina, Burlete y Andy. Algunos ya finalizaron su participación, mientras que Burlete continúa acompañando a pacientes.

“Es un animal que le ha pasado mal, que ha sido maltratado, que ha sido abandonado, que se ha recuperado”, explicó Pérez al referirse a la historia de los perros que forman parte de la iniciativa.

Según detalló, la selección de los animales se realiza teniendo en cuenta sus características y personalidad, ya que no todos tienen las mismas capacidades para interactuar con los pacientes.

La historia de Cecilio

Cecilio fue encontrado junto a sus hermanos cuando tenían poco más de un mes de vida. Los cachorros se encontraban abandonados y atravesaban distintas enfermedades vinculadas con las condiciones en las que habían sido encontrados.

Mientras su hermana Catrina fue adoptada por Lucas Grego, entrenador de los animales que participan del programa, Cecilio fue adoptado por Andrea Ferrazioli, quien también forma parte del proyecto.

Con el crecimiento del animal, ambos evaluaron que podía tener las características necesarias para incorporarse al programa y recibir el entrenamiento correspondiente.

Cecilio tendrá una personalidad más activa que Burlete, según explicó Pérez, algo que puede resultar útil para determinadas actividades con los pacientes.

“Cada paciente tiene una particularidad, cada paciente tiene una necesidad diferente, cada situación, cada sala es distinta”, señaló.

Por eso, la presencia de distintos animales permite adaptar las actividades: desde momentos de lectura y juegos hasta ejercicios de rehabilitación, interacción con una pelota o simplemente compartir un paseo dentro de los espacios habilitados del hospital.

Un cambio en la experiencia de los pacientes

Pérez destacó que, desde el comienzo del programa, el equipo pudo observar cambios en la manera en que pacientes y familias viven su paso por el hospital.

Contó que al principio muchas personas se sorprendían al encontrar un perro dentro del establecimiento, pero que con el tiempo Burlete comenzó a ser esperado por pacientes y familias.

En el caso de los niños, explicó que algunos esperan especialmente los días en que el animal está presente. Incluso mencionó el caso de un paciente que continúa asistiendo al hospital con otra predisposición porque sabe que allí podrá encontrarse con Burlete.

“Él no importa que va al hospital, pero él siente que va a ir a ver a Burlete”, relató.

La interacción con los animales, según explicó, permite que algunos pacientes puedan distraerse durante las esperas o tratamientos, jugar y compartir un momento diferente dentro de un contexto hospitalario que puede resultar especialmente difícil para niños y familias.

También destacó que los propios equipos de salud valoran positivamente la experiencia y son quienes, en distintas ocasiones, solicitan la presencia de los animales.

Un programa con protocolos y cuidados específicos

La incorporación de los perros al hospital se realiza bajo protocolos destinados a preservar la seguridad de pacientes, trabajadores y animales.

Pérez remarcó que el programa avanza de manera gradual y que cada actividad se desarrolla en espacios y condiciones previamente establecidos.

Los animales, además, concurren acompañados por personas capacitadas para supervisar la actividad y garantizar que la interacción sea adecuada.

Con la incorporación de Cecilio, el Hospital Castro Rendón busca continuar ampliando esta experiencia de cuidados humanizados y asistencia emocional, que ya forma parte de la dinámica de distintos sectores del establecimiento.

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