Alertan que la desaceleración inflacionaria se da por falta de demanda

0

El presidente de la Federación de Economistas, José Simonella, analizó el escenario económico actual y se mostró escéptico respecto a las proyecciones optimistas del Gobierno nacional. Tras conocerse que la inflación de marzo fue del 3,4% y que el primer trimestre acumuló un 9,4%, el economista consideró que hablar de una mejora sostenida en el corto plazo es “ambicioso”.

“Ojalá se dé, pero hay demasiado optimismo”, afirmó en diálogo con el programa Mañanas en Red. En ese sentido, advirtió que tanto el contexto interno como el internacional —marcado por conflictos como la guerra en Medio Oriente— podrían complicar la evolución de la economía, con impacto en la inflación y la actividad.

Simonella sostuvo que una eventual desaceleración inflacionaria podría estar más vinculada a la caída del consumo que a una mejora estructural. “Los precios no suben porque la economía esté sana, sino porque no hay demanda. Y eso tiene como consecuencia el cierre de empresas”, explicó.

El economista también puso el foco en el deterioro del salario real y cuestionó la política de ingresos. Señaló que, mientras el Gobierno avanza en la liberación de precios, mantiene restricciones en las paritarias, lo que genera un atraso en los ingresos de los trabajadores.

En relación al objetivo oficial de sostener el déficit cero, advirtió que la caída de la recaudación obliga a profundizar el ajuste del gasto, lo que puede tener consecuencias sociales. “Hay un límite para recortar sin afectar áreas esenciales como salud, seguridad o infraestructura”, indicó, y mencionó como ejemplo la falta de inversión en rutas nacionales y las dificultades en el sistema del PAMI.

Además, remarcó que el impacto del ajuste ya se refleja en la vida cotidiana: según indicó, alrededor del 75% de la población tiene dificultades para llegar a fin de mes. En ese marco, sostuvo que las principales preocupaciones sociales ya no son la inflación, sino la situación económica general, la caída del salario y el desempleo.

En cuanto a la estructura productiva, Simonella advirtió que los sectores que hoy muestran crecimiento —como energía, minería y agro— son intensivos en capital, pero no generan el mismo nivel de empleo que la industria, el comercio o la construcción, que atraviesan una caída en la actividad.

Sobre el caso de Neuquén, reconoció que la provincia presenta una realidad distinta gracias al desarrollo energético, aunque alertó sobre las limitaciones en infraestructura. “Hay un cuello de botella que impide aprovechar plenamente el potencial de Vaca Muerta”, señaló.

Finalmente, cuestionó los anuncios oficiales sobre una mejora inminente. “Una cosa es generar expectativas y otra prometer los mejores 18 meses de la historia. Cuando se promete demasiado, las desilusiones pueden ser más grandes”, concluyó.