Otra final!

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Por Nicolas Tamborindegui

Tengo un vago recuerdo de que estaba haciendo en aquella final de 1986. Tenía 5 años recién cumplidos y mis recuerdos mas antiguos corresponden a aquellos tiempos gloriosos de México 86. Tengo como flashes, o en este caso serían «flashbacks» de estar viendo el partido en la casa de mis viejos y después también se me cruzan algunas imágenes de un festejo en el monumento.

La que está mucho mas fresca en mi mente es la final de Italia 90. Nuevamente la casa de mis padres como lugar donde vimos el partido, por ATC, por supuesto, única opción disponible en aquel momento. Recuerdo cierta esperanza de que Sergio Goycochea, que venia dulce en los penales, lograra atajar aquel injusto penal que cobró el arbitro mexicano Edgardo Codesal, y que pateaba Andreas Brehme, pero lamentablemente no fue asi. Fue la primera vez que lloré por un partido de futbol. Tenía 9 años.

Cosas del destinos, o no, la casa de mis padres en el barrio Mariano Moreno volvió a ser el lugar elegido para ver la final del Mundial de Brasil 2014, esta vez con el agregado de una pareja y un hijo adoptivo de 7 años. Alemania, que venía de ganarle 7 a 1 la semifinal al local. Argentina jugó bastante bien pero era por abajo Palacio, y llegó ese  tanto germano en el alargue, el famoso gol de Mario Gotze. Recuerdo que me fui pensando si íbamos a volver a tener una chance así.

Acá hay que hacer un paréntesis histórico: en 2015 y 2016 tuvimos dos finales mas, no de mundiales, sino de dos Copas América. La selección perdió ambas con Chile por penales tras sendos empates 0 a 0. El dolor fue muy grande, a tal punto que, cansado de las críticas, Messi renunció tras la segunda derrota, a la selección, aunque volvió poco tiempo después. En el 2021 se rompió el maleficio de las finales. Con gol solitario de Ángel Di María, la selección le ganó a Brasil por la mínima y pudimos festejar un titulo después de mucho tiempo.

Y así llegamos a la cuarta final de Mundial que me tocó vivir en mis 45 años de vida: la de Qatar 2022. Ya en la adultez, con dos hijas chicas, la vi en mi casa propia, no en la de mis viejos, y prácticamente solo en un televisor diferente al del resto de los miembros de mi familia, por los nervios. Estuve tranquilo con el 2-0 del primer tiempo, pero ya con el 2-2 y con Kolo Muani armando el disparo, pensé que se nos escapaba de nuevo y que teníamos alguna maldición. Grité como loco la atajada del Dibu y ni hablar el penal de Montiel y me acuerdo haber lanzado al aire un «somos campeones del mundo» entre feliz e incrédulo.

De esa final del 2022, en pleno verano nuestro, recuerdo haber tenido una sensación muy fuerte con Messi, me alegré más por el que por mi mismo. Ya con el titulo del campeón del mundo en sus manos, nadie podía cuestionarle su lugar como el mejor de la historia de este deporte. Parecía el final perfecto, pero había mas, por suerte había más…

Así llegamos a esta nueva final del mundo, 3 años y medio después, un mundial después. Messi tiene 39 pero corre como si fuera aquel que estaba en plenitud allá por el 2010. EL triunfo épico ante Inglaterra hizo que millones de personas salgan a la calle a festejar la victoria y el pase a la final a lo largo y a lo ancho del país. Que venga España nomás.

 Una final de un mundial es algo muy muy especial, es algo que no tiene comparación en el mundo, en cuanto a lo que genera, lo que significa y lo que vende. NI hablar en un país futbolero como el nuestro. Acá, un mundial es lo máximo a lo que podes aspirar: ganar un mundial, o al menos llegar a la final. La final de Argentina – Alemania, en  el 90, por ejemplo, registró un rating del 79.9 puntos para ATC. Fue el evento deportivo mas importante en la historia de la televisión de nuestro país: Picos de mas de 80 puntos de rating.

A esta nueva final que nos regala el equipo de Lionel Scaloni llegamos con mucho sufrimiento.  A Aquella llegamos «tranquilos» en cierto modo por el triunfo frente a Croacia por 3 a 0. A esta del 2026 llegamos tras dejar en camino nada mas ni nada menos que a Inglaterra, cuco, candidato y uno de nuestros némesis históricos. Además, nos costó muchísimo jugar contra equipos a priori inferiores al nuestro. Del otro lado esta España, un equipo temible que anuló el tremendo poderío de ataque de los franceses.

Yo se que la mayoría me va a decir que es algo casi imposible, pero a la final hay que disfrutarla. Obvio que todos la queremos ganar a cualquier precio, pero también es importante saber reconfortarse con este momento. No sabemos cuando va a volver a pasar. Mínimamente, hay que esperar 4 años. Gracias por esta alegría, gracias por esta final.