Sismos, ese riesgo que no hay que minimizar

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Por Nicolas Tamborindegui

Vemos con una mezcla de asombro, horror y preocupación, por la tv o las redes sociales las imágenes de los dos terremotos devastadores, uno de 7,5 y el otro de 7,2 grados de magnitud en la escala de Richter, que azotaron ayer por la tarde-noche principalmente a Venezuela, con epicentro tan solo a 200 kilómetros de Caracas, la ciudad principal del país.
Si bien las imágenes de las calles agrietadas, los edificios sacudiéndose como si fueran de cartón o las casas y comercios derrumbados son terribles, al menos a mi, lo que mas me impacta, en los videos que han trascendido, son las reacciones de la gente. Algunas son las esperables ante semejante situación, como el miedo, la angustia, la tristeza y la desolación, peor hay otras que me llaman mucho la atención: gente que no sabe si esconderse, quedarse adentro o salir, gente que no sabe para donde correr o escapar, gente que no sabe que hacer ante una situación de catástrofe.
Todo esto volvió a traer una pregunta a mi cabeza que llevo ya varios años haciéndomela cada tanto: ¿estamos preparados nosotros los neuquinos, los habitantes de este canal, para un sismo de grandes dimensiones?. Hay varias cosas a tener en cuenta, con algunas salvedades a mencionar.
Una por ejemplo, es que ya tuvimos una tragedia importante. Fue en el 2014, la inundación del 7 de abril. En aquella oportunidad, se trabajó bien, se avisó a tiempo, se hizo un trabajo coordinado entre diferentes instituciones y, mas allá del daño que provocó el agua, se evitaron victimas fatales y situaciones de desesperación generalizada. También se puede mencionar a modo de ejemplo, que también se actuó adecuadamente en la provincia cada vez que lo requirió alguna erupción de un volcán chileno, como la del Puyehue Cordon Caulle en 2011.
¿Hemos tenido alguna experiencia con sismos? Si, la del 2010, cuando fue el terremoto de Concepción, Chile, uno de los mas grandes de los últimos tiempos con 8.8 de magnitud, puntualmente el 27 de febrero de ese año. Era de madrugada cuando empezamos a ver que todo se movía. La gente empezó a salir de la casa, sin saber lo que estaba pasando. Internet no era lo que es hoy, con lo cual no había mucha información al respecto. Se vivieron algunas escenas de cierto pánico pero no pasó a mayores.
También ha ocurrido que hemos sentido en nuestra ciudad otros sismos importantes de Chile, pero sin mayores consecuencias. A todo esto hay que sumarle otro fenómeno relativamente nuevo, el de los sismos inducidos, que son los que se vienen produciendo desde hace unos años en Sauzal Bonito, Añelo y Rincón de los Sauces, y que tienen que ver con la actividad hidrocarburifera en esas zonas. Son sismos a poca profundidad y de no mucha magnitud. Habitualmente solo los perciben los habitantes de esas localidades cercanas, pero ya hubo al menos un caso en el que el movimiento fue percibido en la capital: fue el 27 de octubre del 2020, en plena pandemia, a las 13.32 del mediodia. Fue un temblor de 4,2 de magnitud.
¿Podemos tener un sismo grande en Neuquén o en Vaca Muerta? Lo primero que hay que decir es que. oficialmente, según información del Instituto Nacional de Prevención Sísmica, Neuquén es zona sísmica moderada en la cordillera y reducida en el resto del territorio. En el Reglamento Argentino se distinguen cinco zonas sísmicas, de la 0 a la 4, con nivel creciente de peligrosidad sísmica. Neuquén tiene 2 en esa escala de riesgo en la cordillera y 1 en el resto de la provincia.
Esto significa que no debería existir el riesgo de un sismo grande como los de Venezuela o los que hay en Chile del otro lado de la cordillera, pero de todas maneras hay que estar preparados. Hay un sector del estado de Oklahoma, en los Estados Unidos, que presenta condiciones similares a las de nuestra zona, por la actividad hidrocarburifera y los movimientos provocados por el fracking. Allí se han llegado a registrar sismos de mas de 5 grados de magnitud, incluido uno de 5.6 en el año 2011 y otro de la misma maginitud en el 2016. El riesgo no se puede descartar.
Por eso es fundamental que, así como sabemos los neuquinos como actuar ante una inundación o ante una erupción volcánica, también tenemos que saber como actuar ante un sismo de magnitud. La lluvia, un temporal o hasta una erupción volcánica se pueden anticipar, te dan un tiempo para prepararte y pensar en como actuar, pero un terremoto no. Sabemos que las construcciones en general deberían ser aptas, al ser Neuquén zona sísmica, también sabemos que los equipos de emergencia y riesgo de la provincia, al igual que las defensas civiles, policía y bomberos están muy bien preparados para abordar situaciones de catástrofes y emergencias. El tema somos nosotros, los vecinos, la gente.
¿Conocemos cuales son las vías de escape o los lugares seguros en nuestra ciudad en caso de sus sismos? ¿Sabemos que tenemos que hacer cuando todo se mueve o como debemos evacuar un edificio o un shopping o las salas de cine? ¿Son seguras todas nuestras construcciones? ¿Qué pasaría en aquellos sectores donde aun hay viviendas precarias de chapas y madera? Por otro lado, ¿Cuál es el riesgo real de los sismos provocados por la actividad hidrocarburifera? No se trata de ser alarmistas, sino de entender que es un riesgo que, si bien es muy bajo, no se debe pasar por alto bajo ninguna circunstancia.