Neuquén.- Los pasillos vacíos y las camas sin usar se volvieron una postal repetida en los hostels de Argentina. El sector arrastra meses de ocupación por debajo de lo esperado y el diagnóstico es claro entre los operadores: la clase media redujo sus viajes y eso impactó directo en el movimiento de los establecimientos que dependen del turismo joven y de presupuestos ajustados.
La caída no fue pareja en tiempo ni en intensidad. En destinos de alto flujo como Bariloche y Salta la merma se sintió primero y con fuerza. Ambos polos concentran una gran cantidad de hostels y reciben a viajeros nacionales e internacionales.
En Neuquén capital la baja tardó en notarse. La ciudad funciona como base de paso para viajes a la cordillera, la Patagonia y Vaca Muerta, y su perfil mixto de turismo y negocios amortiguó el golpe inicial. Sin embargo, el retroceso terminó llegando.
Guillermo Reyes, que forma parte del grupo Hostels de Argentina, reflexionó sobre el tema en contacto con La Red Neuquén. «La clase media redujo viajes por costo de transporte, alojamiento y consumo diario», indicó.
«El turista cercano que antes se quedaba una semana en un hostel y hacía base para recorrer, hoy ajusta a escapadas cortas o directamente posterga», añadió.
En cuanto al viajero extranjero, Reyes comentó que «los precios que manejamos en líneas generales quedó caro en dólares, entonces el turista de afuera esta llegando en menor cantidad».
«Luego de la pandemia decidimos organizarnos los hostels de todo el país para poder estar cerca y trabajar juntos frente a estas complicaciones», cerró.


