Río Negro.- Las personas que conocemos a Apocalyptica sabíamos que el concierto de anoche iba a ser memorable. Pero lo fue más de lo que podríamos haber pensado. Sin exagerar, fue una noche perfecta donde el talento inundó al local Kimika y la lluvia no logró empañar nada.

Puntuales, los muchachos de Finlandia salieron al escenario con sus mejores ropas y desde el minuto uno demostraron que lo suyo va en serio. Modestos como buenos metaleros, los chelistas dieron una cátedra de aguante y talento. Dos expresiones que difícilmente se encuentren en un escenario, pero como dije más arriba, estos muchachos saben lo que hacen y lo hacen en serio.

Con una lista de temas para el recuerdo, Apocalyptica hizo vibrar al público del Alto Valle por exactas dos horas. Jóvenes y no tan jóvenes fueron protagonistas de un espectáculo que quedará en la memoria de toda persona que aprecie la música pesada y sus vertientes. La noche de anoche ha reafirmado que la Patagonia sigue a su corazón y que cada vez que las músicas se expresen, estará ahí para hacer lo que mejor sabe hacer: Cantar y disfrutar de eso que sólo escucha en su habitación o en la oscuridad de una calle, una esquina o una plaza.

Como pasó con Megadeth, el concierto de anoche fue una clara demostración de que el aguante metalero está intacto. Aunque no se escuche en las radios o no pasen videos en la televisión. Porque vestirse de negro en verano no es para cualquiera, ahora los artistas saben que en Neuquén y Río Negro fluye una energía más allá de lo real. Quizás es la fuerza del Chocón o del Río Negro, no lo se. Lo que sé es que somos un público “de la old school” como dijo Eicca Toppinen cuando nos descubrió enamorados de esos temas viejos de Metallica.

Con temas de la banda de James Hetfield y algunas gemas personales, los chelistas no se guardaron nada y hasta hicieron emocionar a esta portavoz con el riff de Thunderstruck de AC/DC sobre el final del segundo bis. Malcolm, por fortuna, nos guía desde el perfecto infierno.

Y precisamente antes de despedirse, los muchachos de negro prometieron que volverán porque “de verdad son unos malditos genios”. Acá estaremos, como cada vez que el rock nos convoque aunque el cielo se caiga a pedazos. No era necesario que agradecieran nuestra hospitalidad. Eso es cosa de nosotros: GRACIAS.

Alejandra Barros.