
A veces a las feministas se nos acusa de politizar la lucha por los derechos de las mujeres, de utilizar el tema para “bajar línea”, nos dicen que nos pasamos tres pueblos en el reclamo.
A eso les respondo con datos estadísticos: La Dirección Provincial de Estadística y Censos de la provincia del Neuquén publicó un informe destinado a visibilizar las brechas existentes entre mujeres y varones.
En esta edición se presentan indicadores de que las mujeres presentan menores tasas de actividad económica.
En la provincia en 2022 se censaron 560.376 personas de 14 años y más: el 51,3% correspondía a mujeres y el 48,7% a varones. Al analizar la participación económica de esta población, se observa una marcada diferencia según sexo: el 59,2% de las mujeres participaba del mercado de trabajo, frente al 73,7% de los varones.
En cuanto a la inserción laboral por rama de actividad, se evidencia una marcada segmentación por sexo. Las mujeres concentran una mayor participación en actividades vinculadas al servicio doméstico y enseñanza, mientras que los varones predominan en sectores como la construcción e industria.
Las y los trabajadores del servicio doméstico constituyen el grupo más desprotegido en términos de cobertura de salud. En este sector, el 59,0% de las personas ocupadas no posee ningún tipo de cobertura, de ese conjunto, el 96,2% son mujeres.
Los brazos no se bajan porque este tipo de violencia es invisible, sutil y casi negada por buena parte de la población. Avanzamos? Si, mucho o poco según el cristal con el que se lo mire. Falta? Si, mucho.
Nos faltan muchos, muchísimos pueblos.


