El acceso a la vivienda en Argentina atraviesa un momento crítico, con crecientes dificultades para alquilar que ya exceden lo económico y comienzan a impactar de lleno en la situación social.
En diálogo con Mañanas en Red, Daniel Copertari, integrante de Inquilinos Agrupados, analizó los resultados de un relevamiento nacional que incluye a Neuquén y que refleja un panorama cada vez más complejo para quienes alquilan.
Según explicó, la problemática ya no se limita al valor del alquiler, sino que está vinculada a un deterioro general de las condiciones de vida. La pérdida del poder adquisitivo frente a la inflación hace que cada vez sea más difícil cubrir no solo el alquiler, sino también otros gastos básicos como alimentos, salud y educación.
El informe también evidencia que los sectores más afectados son los jóvenes que buscan independizarse y los adultos mayores que deben sostener un alquiler con ingresos limitados. En ambos casos, las posibilidades de acceso a una vivienda se reducen significativamente.
A esto se suma un cambio estructural: cada vez más familias quedan fuera de la posibilidad de acceder a una vivienda propia, lo que genera un escenario donde incluso dos generaciones dependen del alquiler como única opción.
En cuanto al mercado, Copertari advirtió que la desregulación generó un aumento en la oferta, pero también condiciones más exigentes y mayor incertidumbre para los inquilinos. La posibilidad de rescindir contratos y los ajustes frecuentes agravan aún más la situación.
Además, el costo de ingreso a una vivienda —depósitos, comisiones y garantías— se vuelve una barrera difícil de superar, especialmente en un contexto donde los ingresos no acompañan.
Frente a este escenario, desde el sector plantean la necesidad de algún tipo de regulación que permita equilibrar la relación entre propietarios e inquilinos y evitar que la situación derive en una crisis social más profunda.


