Un informe técnico elaborado por la Federación del Personal de Vialidad Nacional (FEPEVINA) advirtió sobre el grave deterioro de las rutas en todo el país y denunció un proceso de desmantelamiento institucional del organismo. Según el relevamiento, entre el 65% y el 70% de la Red Vial Nacional presenta un estado regular o malo, una situación que impacta en la seguridad vial, la producción y la economía regional.
El tema fue abordado en el programa Mañanas en Red, donde Emiliana Namara, secretaria general del Sindicato de Trabajadores de Vialidad Nacional, aseguró que el informe “plasma la realidad” que atraviesa el organismo y las rutas. “Es mostrar las cosas como están y como son”, afirmó.
Namara explicó que el deterioro se profundizó por la falta de inversión, el parate de obras y la reducción presupuestaria. En ese sentido, indicó que desde 2023 el relevamiento técnico de las rutas no se realiza de manera integral. “Se hacen cosas muy básicas, pero no como debería hacerse. Hay máquinas de medición que están y no se están utilizando”, señaló.
Aun así, aclaró que el porcentaje informado es un estimado conservador y que la situación podría ser peor. “Seguramente ese número sea aún mayor”, advirtió. Como ejemplo, mencionó la Ruta Nacional 151, clave para Neuquén, Río Negro y La Pampa, que presenta uno de los peores niveles de deterioro. “Está totalmente detonada. En el índice de medición, la mayoría de los tramos están en un punto 3, lo que significa que la carpeta asfáltica ya no admite mantenimiento: hay que hacerla de nuevo”, explicó.
La dirigente remarcó que dos años sin obras ni mantenimiento generan un daño profundo en la infraestructura vial y cuestionó la falta de respuestas. “Cuando cambia un gobierno, la gente espera soluciones, pero claramente estamos muy lejos de eso”, sostuvo.
Además del impacto en la seguridad, Namara alertó sobre las consecuencias económicas del deterioro. Indicó que poner en condiciones las rutas costará entre tres y cinco veces más que mantenerlas y que la falta de controles agrava la situación. “No hay personal suficiente para que las balanzas funcionen las 24 horas. Los camiones circulan con sobrepeso y eso destruye la carpeta asfáltica”, afirmó, y mencionó especialmente el tránsito pesado vinculado a la actividad de Vaca Muerta.
En cuanto a la situación interna del organismo, denunció un fuerte “ahogamiento presupuestario”. Según detalló, entre 2023 y 2026 Vialidad Nacional sufrió una pérdida real del 75% de su presupuesto, producto de partidas prorrogadas y una subejecución cercana al 50%. “No tenemos combustible para salir a trabajar, los sueldos están congelados hace más de un año y medio y muchos trabajadores se van porque no pueden sostenerse”, explicó.
Consultada sobre una posible salida, Namara confirmó que el sindicato presentó un proyecto de emergencia vial en el Senado. La iniciativa propone priorizar las rutas más deterioradas y plantea una fuente de financiamiento concreta: el impuesto a los combustibles. “Ese impuesto es de asignación específica para el mantenimiento de rutas, pero el Gobierno no lo está transfiriendo. Vialidad ya tiene una deuda de unos 500 millones de dólares”, indicó.
Finalmente, advirtió que el deterioro de las rutas no solo encarece la producción y el transporte, sino que también incrementa los siniestros viales. “Esto tiene un costo económico, pero también un costo humano: hay más accidentes y más víctimas fatales”, concluyó.


