Estados Unidos e Irán pusieron fin a la guerra en Medio Oriente y, mientras se espera el sello de la paz definitiva, el presidente Donald Trump, el vicepresidente J.D. Vance y el presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, suscribieron electrónicamente un memorando que sirve de garantía para el alto al fuego.
Tras más de tres meses de conflicto bélico, el mundo recupera cierta normalidad, especialmente en la industria de los hidrocarburos, que desde el comienzo de los ataques vio alterado su mercado: el cierre del estrecho de Ormuz, la destrucción de infraestructura fundamental y la incertidumbre llevaron la cotización del petróleo a niveles comparables con la pandemia. En su punto más alto, el crudo Brent superó los 120 dólares, pero flotó durante todas estas semanas por encima de los 90 USD; tras el acuerdo de paz, cayó a 83 dólares en las horas siguientes y a 80 USD este lunes. El WTI se comportó igual: hoy se consigue a 78 dólares.
Un alto funcionario del gobierno de Estados Unidos dijo que el presidente Trump quería firmar el tratado de manera personal para «mostrar su dedicación a lograr que esto llegue a una resolución exitosa». Se espera que los términos del memorando se hagan públicos en las próximas 24 a 48 horas y que el 19 de junio se realice un encuentro para la firma definitiva.
«El plan es mantener el despliegue militar actual durante la próxima ronda de negociaciones», declaró el funcionario. «Hemos desplegado un gran número de fuerzas en la región para preparar la operación que comenzó en febrero. Esperamos poder reducirlas, pero aún no lo hemos hecho. Queremos comprobar que los iraníes cumplen sus promesas, y el acuerdo contempla la reducción de las fuerzas militares en la región una vez alcanzado el acuerdo final», puntualizó.
El vicepresidente de Estados Unidos, J.D. Vance, dijo que el acuerdo plantea para Irán la opción de dos caminos: «Por un lado, si siguen intentando reconstruir su programa nuclear, este acuerdo garantiza que nunca tendrán los recursos para hacerlo. Por otro lado, si los iraníes están dispuestos a comprometerse a largo plazo —junto con la debida verificación— a renunciar a su arma nuclear, estamos dispuestos a integrarlos en la economía mundial, levantar algunas sanciones y comenzar una nueva etapa en esa relación».
El gobierno de Estados Unidos adelantó que el estrecho de Ormuz retomará sus operaciones con normalidad el viernes, lo que podría generar otro golpe al precio del crudo.
Los escenarios locales
El fin de la guerra en Medio Oriente abre tres interrogantes en Argentina, en Neuquén y en Vaca Muerta: la cotización del petróleo, el valor del GNL que se necesitará para satisfacer la demanda invernal y el precio de la nafta, que YPF sometió al buffer para no trasladar al usuario los vaivenes internacionales y que este 15 de junio debía actualizarse.
En abril y mayo, la producción de crudo dejó en la provincia ingresos extraordinarios, no solo por el alto nivel de producción, sino porque los precios estaban por encima de los 90 dólares de manera sostenida, un 30% más que los 65 dólares estipulados en el presupuesto por el Poder Ejecutivo.
Neuquén cobró en mayo 349.777 millones de pesos solo en regalías de hidrocarburos, de los cuales 292.000 millones de pesos fueron de crudo y 51.000 millones de gas. En total, los ingresos del mes treparon a 685.309 millones, un 18,72% más que en abril. Si se toma el dato de marzo, el crecimiento en los últimos dos meses fue del 52,3%.
Con el fin de la guerra, la cotización para los futuros de agosto del Brent cayó a los 80 dólares, un valor similar al de comienzos de marzo, y podría seguir cayendo un poco más. El WTI, de referencia norteamericana, se ubica en 81 USD. En los últimos cinco días los valores se depreciaron un 15% y cayeron de los 95 dólares unos 15 dólares. Habrá que ver cómo impacta esta situación en las arcas de la provincia de Neuquén, que proyectó un precio anual promedio de 65 dólares.
No solo se trata del fin de la guerra, sino de la apertura del estrecho de Ormuz, por donde circula el 25% de los hidrocarburos del planeta, lo que generará un golpe en los precios, pero también en la oferta y en la operación de los mercados.
Otro escenario es el valor del Gas Natural Licuado (GNL) que Argentina deberá importar para abastecer la demanda del invierno. El Gobierno decidió que la licitación sigue siendo estatal, y no privada como se esperaba, y se calcula que se necesitarán unos 20 buques, con un precio de 20 USD el millón de BTU, lo que implicaría unos 1.400 millones de dólares. Los valores estaban por las nubes, duplicando lo que sucedió en 2025, según los cálculos del especialista Juan José Carbajales.
Las fuerzas del subsuelo
Este nuevo mundo, sin guerra en Medio Oriente, puede afectar los precios del gas, pero el interrogante es si impactará en las ofertas que el país debe hacer en los próximos días, porque el frío ya llegó y para quedarse.
El tercer escenario es la nafta. El presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, ya sabía algo cuando a fines de mayo, en un evento del Diario Río Negro, dijo que el buffer se extendía por 30 días, suponiendo que ese iba a ser el final del conflicto. «Totalmente arbitrario», explicó el ejecutivo, pero su presentimiento se hizo realidad y en 29 días se terminó la guerra.
Ahora viene la parte de los precios. Según detalló, la empresa estatal mantuvo estables los valores a los consumidores a pesar de la suba del petróleo, pagando a los productores el valor real, para no generar una caída en el consumo. Sin embargo, Marín dijo que cuando el crudo caiga, el precio en los surtidores no bajará: se mantendrá para que los accionistas de YPF recuperen los ingresos perdidos durante el buffer.


