En una de sus últimas sesiones extraordinarias, el Senado de la Nación aprobó este jueves modificaciones a la Ley de Glaciares, iniciativa impulsada por el Gobierno nacional que ahora deberá ser tratada en la Cámara de Diputados para su definición final.
El proyecto obtuvo 40 votos afirmativos y 31 negativos, tanto en la votación en general como en particular. La senadora neuquina Julieta Corroza se abstuvo. El tratamiento evidenció divisiones dentro de varios bloques políticos, aunque La Libertad Avanza mantuvo una postura unificada a favor del texto.
Entre los apoyos al oficialismo se destacaron los senadores del interbloque kirchnerista Lucía Corpacci y Sergio Uñac, además de legisladores recientemente alejados del espacio, como Guillermo Andrada, Carolina Moisés y Sandra Mendoza. En tanto, sectores dialoguistas mostraron posiciones divididas.
El punto más debatido
Uno de los artículos que generó mayor controversia fue el séptimo, que habilita a cada provincia a designar su propia autoridad de aplicación —excepto en áreas protegidas por Parques Nacionales— para identificar, con base técnico-científica, los glaciares y ambientes periglaciales que cumplan funciones hídricas estratégicas.
Según el oficialismo y sus aliados, la modificación busca respetar el dominio originario de los recursos naturales por parte de las provincias y armonizar la normativa con la Constitución Nacional y fallos de la Corte Suprema.
Desde sectores críticos, en cambio, advirtieron que el cambio podría debilitar el rol del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA) y generar criterios distintos de protección ambiental según cada jurisdicción.
Cruces en el recinto
El debate estuvo atravesado por fuertes cuestionamientos entre oficialismo y oposición. El senador peronista Pablo Bensusán sostuvo que la reforma podría fragmentar los criterios de conservación, mientras que el radical Maximiliano Abad advirtió que la iniciativa podría derivar en planteos de inconstitucionalidad y generar inseguridad jurídica.
Por el lado del oficialismo, el senador sanjuanino Bruno Olivera Lucero defendió la reforma al afirmar que no plantea una contradicción entre cuidado ambiental y desarrollo productivo, y que busca corregir ambigüedades de la legislación vigente.
La exsecretaria de Energía y senadora Flavia Royón aseguró que el proyecto no implica una flexibilización de la protección ambiental y remarcó que los estudios de campo realizados por las provincias permitirán identificar con mayor precisión las áreas a preservar.
Posturas enfrentadas
Desde el kirchnerismo, la senadora Anabel Fernández Sagasti alertó que permitir intervenciones sobre glaciares podría generar daños irreversibles, al tratarse de reservas hídricas que tardan siglos en formarse.
En el cierre del debate, la presidenta del bloque oficialista, Patricia Bullrich, defendió la iniciativa y sostuvo que el país debe superar la discusión entre ambiente y desarrollo económico, al considerar que ambos objetivos pueden convivir.
Con la aprobación en el Senado, el proyecto quedó ahora en manos de Diputados, donde se anticipa un nuevo debate político y técnico sobre el alcance de las modificaciones propuestas.


