En el marco del 68° aniversario del CONICET, la directora del Centro Científico Tecnológico (CCT) Patagonia Confluencia, Natalia Guiñazú, destacó el trabajo que se desarrolla en la región y expresó su preocupación por el impacto de la crisis actual en la formación de nuevos investigadores.
“Estamos muy orgullosos de pertenecer a esta institución y de seguir trabajando a pesar de la situación que estamos viviendo en el país”, señaló Guiñazú en diálogo con el programa Mañanas en Red.
El CCT Patagonia Confluencia tiene presencia en Neuquén, Río Negro y La Pampa, con unidades ejecutoras que reúnen a investigadores, becarios y personal técnico en diversas disciplinas. En total, el sistema regional cuenta con alrededor de 500 investigadores, mientras que en Neuquén funcionan cuatro centros con entre 80 y 90 integrantes cada uno.
Las líneas de investigación incluyen ciencias de los materiales, ingenierías, ciencias agrarias, biológicas y de la salud, además de ciencias sociales, con trabajos que tienen impacto directo en problemáticas locales y regionales.
Guiñazú destacó la importancia de acercar la ciencia a la comunidad, y valoró las experiencias de divulgación que permitieron mostrar el trabajo cotidiano que se realiza en laboratorios, en el campo y en expediciones científicas. En ese sentido, remarcó que comunicar qué se investiga y por qué es hoy un desafío central para el sistema científico.
Fuerte caída en el ingreso de jóvenes investigadores
La directora del CCT Confluencia advirtió que durante el último año se registró una disminución del 70% en las postulaciones a becas en la región, lo que afecta directamente la formación de recursos humanos.
“Si antes teníamos 100 personas que se postulaban para ingresar al sistema científico, hoy apenas lo hacen 30”, explicó.
Según detalló, esta situación se vincula a la inestabilidad, el desprestigio del sistema científico y la reducción de becas, factores que llevan a muchos jóvenes profesionales a optar por otros sectores con mayor previsibilidad laboral. A esto se suma el freno al ingreso a la carrera de investigador científico durante 2024, lo que profundizó el impacto en la continuidad del sistema.
“Todo esto afecta seriamente la cadena de formación y la incorporación de nuevas generaciones de investigadores”, concluyó Guiñazú.


