Según explicó Carbajales, la licitación fue realizada por un consorcio de empresas privadas, bajo un régimen completamente privado, sin intervención del Estado ni participación de empresas públicas. Se trató de una compulsa internacional para proveer los caños de un gasoducto clave: el que permitirá evacuar el gas de Vaca Muerta hacia el Golfo San Matías, donde será licuado y exportado.
“El punto de quiebre fue que Techint, a través de Tenaris, perdió una licitación que históricamente suele ganar en Argentina”, señaló el especialista. La empresa quedó relegada frente a la firma india Welspun, lo que generó tensiones que luego escalaron al plano político.
El ingreso de la política y el cruce con el Gobierno
Tras conocerse el resultado, el conflicto dejó de ser estrictamente corporativo. Primero intervino el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, y luego el propio presidente Javier Milei, quien se expresó públicamente a favor del proceso licitatorio y en contra del grupo empresario.
Carbajales aclaró que, desde el punto de vista formal, no hubo irregularidades: “Fue una licitación entre privados, con igualdad de condiciones técnicas y de calidad. La empresa adjudicó a la oferta más barata y eso es absolutamente correcto”.
Sin embargo, remarcó que Techint intentó, ya fuera de los plazos originales, igualar la oferta extranjera, algo que en este caso no estaba contemplado en las reglas del proceso.
El mensaje para la industria nacional
Para el analista, el conflicto no puede analizarse de forma aislada. “Esto es coherente con un esquema que ya fue definido con la Ley Bases y el RIGI”, sostuvo. En ese marco, recordó que el régimen permite importar bienes sin aranceles y exige apenas un 20% de integración local, lo que limita la participación de la industria nacional en grandes proyectos.
“El mensaje es claro: las empresas argentinas deben competir en igualdad de condiciones con la ‘factoría del mundo’, como China o India. Las que no puedan hacerlo quedarán relegadas, con impacto en el empleo, la producción y la recaudación”, advirtió.
Además, subrayó que no se trata de cualquier compañía: “Techint es uno de los holdings industriales más importantes del país. No es menor el efecto que puede tener su desplazamiento en una obra de esta magnitud”.
Apertura, costos y riesgos productivos
Carbajales también alertó sobre las asimetrías existentes en la competencia internacional, donde muchas empresas extranjeras operan con subsidios estatales y economías de escala difíciles de igualar. “No es simplemente bajar costos: está en juego el entramado productivo, la capacidad instalada y el valor agregado que se pierde cuando se importa todo”, explicó.
En ese sentido, recordó que incluso el 20% de integración local previsto en el RIGI está condicionado a que las empresas nacionales igualen precio, calidad y plazos, un desafío complejo en un contexto de alta competencia global.
Convencional, Vaca Muerta y el nuevo mapa energético
Durante la entrevista, Carbajales también se refirió al proceso de salida de YPF de los yacimientos convencionales, en el marco del Plan Andes y la estrategia 4×4 de la petrolera estatal, que apunta a concentrarse exclusivamente en el no convencional.
Ese proceso implica la transferencia de áreas a empresas más pequeñas o a provincias, con el desafío de sostener la producción en un contexto de precios internacionales ajustados y mayores exigencias tecnológicas. “El panorama está cambiando y no va a ser sencillo”, advirtió.
Finalmente, destacó la reciente reducción de retenciones al petróleo convencional como un estímulo para cuencas como el Golfo San Jorge, aunque remarcó que será clave el acompañamiento de provincias, empresas y sindicatos para que la actividad se recupere.


