Buenos Aires.- Mauricio Macri aprovechó hoy un acto en Quilmes para marcar distancias con la gestión anterior. Sin nombrar a su predecesora en la Presidencia o sus funcionarios, el mandatario aseguró que “se terminó la época en que la obra pública sólo estaba ligada a la corrupción”.

La declaración de Macri no fue inocente ni fortuita. Lo hizo cuando supervisaba los avances de la electrificación del Ferrocarril Roca, obras ligadas al transporte, un área que al kirchnerismo le valió no pocas causas en la Justicia. Sin ir más lejos, Ricardo Jaime, encargado de esa secretaría durante buena parte de la gestión kirchnerista, está preso por una investigación por corrupción.

La corrupción en la obra pública es por estos días materia de preocupación en la opinión pública, según lo han reflejado diversas encuestas. Además de Jaime y los procesos con otros jubilados, el tema ganó lugar en la agenda a raíz del renovado impulso que tuvo la causa de lavado de dinero que involucra el empresario Lázaro Báez, cuya fortuna se presume está relacionada a negocios con el estado santacruceño.

Macri estuvo acompañado por el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, y el intendente quilmeño Martiniano Molina. Junto a operarios que trabajan en la electrificación del Roca, señaló que representan “el compromiso” por parte del Gobierno “de impulsar el desarrollo de la infraestructura en el país”.