Buenos Aires.- El sábado por la noche, un hombre de unos 42 años, se contactó mediante Facebook con lo que era, según sus intenciones, un niña de 13 años oriunda de Don Torcuato, provincia de Buenos Aires. Él creía que todo iba sobre rieles, sin sospechar que del otro lado no estaba la menor, si no la madre, que le seguía la corriente en la charla y minuto a minuto exponía más al acosador.

Él le preguntó si su mamá usaba su cuenta y si le leía los mensajes. Ella le dijo que no. “Mejor, así hablamos tranqui”, aprobó.

El diálogo continuó. Él le preguntó si alguna vez había hablado con un mayor. Ella le contestó que solo con su abuelo. “Entonces va a ser tu primera vez conmigo”, le dijo. La charla se desarrolló con otras preguntas de rigor informativo: “¿dónde vivís?”, “¿con quién?”, “¿tenés novio?”, “¿nunca te besaron?”. Ella respondía sin profundizar pero alimentando su interés. En sus apreciaciones, el hombre le hablaba en tono seductor: la llamaba “bebé”, “bebota” y “princesa”.

Él le dijo que le encantaba su forma de ser, “dulce y madura”, y le confesó que le encantaría besarla: hasta le insistió en preguntarle si se ella animaría a besarlo.

Ella se abstuvo de darle precisiones y le preguntó si tenía pareja: le reconoció que sí. Y si tenía hijos: también le respondió que sí, que tenía una hija de nueve años. Coordinaron un encuentro en una plaza hasta que ella dejó de responderle y él le preguntó qué hacía. “Estoy mirando Disney”, respondió la niña de once años.

La fiscalía en turno tomó el caso y lo está estudiando para definir si avanza o no en una posible causa penal.