La selección venció 6-1 a Paraguay y define la Copa América ante Chile

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Concepción.- El corazón de la selección está caliente. Hace frío en Concepción, pero la Argentina siente el calor de una noche de fiesta. Es alegría, satisfacción plena. Está en el aire y a las puertas de poner fin a esa racha maldita de 22 años sin títulos. El conjunto nacional se metió en la gran final de la Copa América con una goleada 6-1 ante Paraguay, en la que mostró todo su potencial. Sin dudas, su mejor actuación en este torneo, en el que había empezado con dudas. Ahora, llega el gran momento: el sábado definirá ante Chile, desde las 17, en Santiago, en un partido a todo o nada en el que los locales buscan por primera vez alzar la corona.

Hay abrazos en el terreno de juego, una mueca de felicidad en el rostro de Gerardo Martino, el hombre que enaltece la bandera de una idea que hoy funcionó, pese a esa equivocación en el fondo que les dio el descuento a los paraguayos (2-1) cuando el primer tiempo se terminaba.

No hubo que preocuparse por las amarillas de Mascherano, Messi y Agüero. La selección respondió a las dudas arbitrales con fútbol, como esa conexión entre Messi-Pastore-Di María en el tercer gol, un verdadero golazo, en una jugada que empezó Zabaleta en el fondo. Rojo abrió el marcador, Pastore hizo el segundo, descontó Lucas Barrios y, en el complemento, Di María hizo dos tantos en 6 minutos para liquidar la historia. En el final, Agüero e Higuaín le dieron forma a un resultado histórico. Faltó el de Leo, quien tuvo chances y por momentos se fastidió por no poder convertir.

Esta vez, el optimismo de Ramón Díaz no fue suficiente para un Paraguay que tocó su techo al alcanzar las semifinales y definirá el tercer puesto ante Perú el viernes. Nada de je, ninguna picardía, el rostro del riojano parece petrificado en ciertos tramos del partido.

La noche es de la Argentina, pese a la resistencia de los hinchas chilenos, de los silbidos al himno, de los cánticos en contra. Se siente en el aire el duelo que se avecina en la gran final contra los locales, esa definición en la que la selección sueña poder pasar de página de una vez por todas y que aquella Copa América de Ecuador 1993 ya no sea la última. Se perdieron las finales de 2004 y 2007, no se pudo en Brasil 2014, tampoco en las copas confederaciones de 1995 y 2005. Es la hora que el poster amarillento de Batistuta y Ruggeri levantando la Copa le dé lugar al de Messi, Mascherano, Di María, Agüero y esta generación que está ansiosa por devolverle la gloria al seleccionado.